31st Sunday in Ordinary Time / XXXI Domingo de Tiempo Ordinario

In Jesus’ day, tax collectors were not popular people. They were collaborators with the Romans and were despised by many Jewish people. Observers in the crowd that day grumble because Jesus dines with a sinner. Throughout Scripture, Jesus’ choice of dinner companions set him apart from other observant Jews of his time. In first century Jewish culture, to dine together was to show a bond of fellowship and peace among those at the table. Observant Jews did not generally dine with foreigners and sinners. Yet, Jesus chooses to honor the tax collector, Zacchaeus, by staying at his house. Even before Jesus comes to his home, Zacchaeus shows himself to be someone in search of salvation. Zacchaeus, described as short in stature, climbs a tree in order to see Jesus. We know from Luke’s description that Zacchaeus was no ordinary tax collector; he was, in fact, the chief tax collector and a person of some wealth. In his search for salvation, he humbled himself by making a spectacle of himself by climbing a tree. Jesus recognizes the faith of this tax collector exhibited in his search for salvation and calls him down from the tree. In the hospitality he extends to Jesus and in his conversion of heart, Zacchaeus is raised up by Jesus as a model of salvation.
 

En tiempos de Jesús, los recaudadores de impuestos no eran populares. Colaboraban con los romanos y eran despreciados por muchos judíos. Algunos de los presentes murmuraban porque Jesús cenaba con un pecador. A lo largo de las Escrituras, la elección de sus compañeros de mesa lo distinguía de otros judíos practicantes de su época. En la cultura judía del siglo I, cenar juntos era una muestra de compañerismo y paz entre los comensales. Los judíos practicantes no solían cenar con extranjeros ni pecadores. Sin embargo, Jesús decidió honrar al recaudador de impuestos Zaqueo hospedándose en su casa. Incluso antes de llegar, Zaqueo demostraba su búsqueda de salvación. Zaqueo, descrito como de baja estatura, trepó a un árbol para ver a Jesús. Sabemos, por el relato de Lucas, que Zaqueo no era un recaudador de impuestos cualquiera; de hecho, era el jefe de los recaudadores y un hombre adinerado. En su búsqueda de salvación, se humilló a sí mismo haciendo el ridículo al trepar a un árbol. Jesús reconoce la fe que Zaqueo demuestra en su búsqueda de la salvación y lo llama del madero. Por la hospitalidad que le ofrece y por su conversión, Jesús lo eleva como ejemplo de salvación. www.loyolapress.com