5th Sunday of Lent / V Domingo de Cuaresma

Something New in Us

                  In Jesus we begin to understand the wonder contained in the words of the prophet Isaiah: “Remember not the events of the past; see, I am doing something new.” The truth is: Jesus knows our sins better than anyone, even us. But he chooses not to condemn us. Jesus doesn’t ignore our sins. He fully agrees with his Father that sin must be punished. But Jesus loves us so much that he freely decides to take our punishment on himself. On the cross, every penalty for all the sins ever committed was placed on Jesus. He chose to suffer for us and never blamed us. God makes his loving mercy clear to us in the death of Jesus on the cross. As we continue to prepare ourselves to celebrate the great events of our salvation, may we learn more fully to humbly receive God’s mercy and forgiveness, and gratefully take hold of grace as strength for our resolve for the future. May we always have a sense of wonder as we experience our God doing something new in us each day. Let us also be open to God’s desire to do something new in the lives of others through us.

Algo Nuevo en Nosotros

                  En Jesús comenzamos a comprender la maravilla que encierran las palabras del profeta Isaías: «No recuerden los acontecimientos del pasado; vean que hago algo nuevo». La verdad es que Jesús conoce nuestros pecados mejor que nadie, incluso nosotros. Pero decide no condenarnos. Jesús no ignora nuestros pecados. Está totalmente de acuerdo con su Padre en que el pecado debe ser castigado. Pero Jesús nos ama tanto que decide libremente asumir nuestro castigo. En la cruz, el castigo por todos los pecados cometidos recayó sobre Jesús. Él eligió sufrir por nosotros y nunca nos culpó. Dios nos revela su amorosa misericordia en la muerte de Jesús en la cruz. Mientras nos preparamos para celebrar los grandes acontecimientos de nuestra salvación, que aprendamos más plenamente a recibir con humildad la misericordia y el perdón de Dios, y que con gratitud nos aferremos a la gracia como fortaleza para nuestra determinación hacia el futuro. Que siempre sintamos asombro al experimentar a Dios obrando algo nuevo en nosotros cada día. Estemos también abiertos al deseo de Dios de hacer algo nuevo en la vida de los demás a través de nosotros.