This week’s Gospel Reading continues our Advent reflection on the person and message of John the Baptist. This week, we hear Jesus’ message to John the Baptist, now in prison, about the signs of the kingdom found in Jesus’ ministry and Jesus’ assessment of John’s role in the Kingdom of God. John sends word to Jesus from prison, asking if Jesus is the Messiah for whom he has been waiting. Jesus responds by pointing to the miracles that he has worked and invites John and the other hearers to make their own determination. Jesus’ message to John about the signs of the kingdom being performed recalls the salvation described by the prophet Isaiah. This passage is a reminder that the beginning of salvation is already mysteriously present to us, but also yet to be fulfilled. Salvation is already in our midst as manifest in the miraculous deeds of Jesus and in the Church. But salvation is also to be fulfilled in the coming reign of God. Even as we observe our world today, we can find glimpses of God’s work among us. Even more, we help to prepare the way for God’s kingdom by our words and our deeds. This message is indeed a cause for rejoicing. www.loyolapress.com
La lectura del Evangelio de esta semana continúa nuestra reflexión de Adviento sobre la persona y el mensaje de Juan el Bautista. Esta semana, escuchamos el mensaje de Jesús a Juan el Bautista, que se encuentra en prisión, acerca de los signos del reino presentes en el ministerio de Jesús y la valoración que Jesús hace del papel de Juan en el Reino de Dios. Juan le envía un mensaje a Jesús desde la cárcel, preguntándole si es el Mesías que ha estado esperando. Jesús responde señalando los milagros que ha realizado e invita a Juan y a los demás a que saquen sus propias conclusiones. El mensaje de Jesús a Juan sobre los signos del reino que se están manifestando recuerda la salvación descrita por el profeta Isaías. Este pasaje nos recuerda que el comienzo de la salvación ya está misteriosamente presente entre nosotros, pero aún no se ha consumado. La salvación ya está en medio de nosotros, manifestada en las obras milagrosas de Jesús y en la Iglesia. Pero la salvación también se consumará en el reino venidero de Dios. Incluso al observar nuestro mundo hoy, podemos vislumbrar la obra de Dios entre nosotros. Más aún, contribuimos a preparar el camino para el reino de Dios con nuestras palabras y nuestras acciones.