Even When the World is Grim, Let Christ be Your Joy
Today’s Gospel invite us to be open to wisdom from unexpected places. In the first century, the Magi were people whom most Jews would regard as hostile. They were pagan sorcerers, yet in Matthew’s story they understood the signs and sought after Jesus. As an aging hippy, I’m reminded of an old Grateful Dead lyric: “Sometimes you find you get shown the light in the strangest of places if you look at it right.” These texts also remind us that the gift of God’s child is for everyone. Christ is not limited to any one culture, ethnicity, skin color, gender, or hemisphere. As John says in his gospel, Christ is God’s way of showing love to the world. And the Greek word in John 3:16 suggests an even greater scope: “God so loved the cosmos that God gave his child.” Christ is God’s gift for all of creation. Finally, our Epiphany texts remind us that Christ can be our source of joy. Even when happiness eludes us, when circumstances are grim, when the world turns its back on justice, there can still be joy—the abiding sense that all is well in a world that God loves despite its disappointments. www.uscatholic.org
Incluso Cuando el Mundo es Sombrío,
Deja que Cristo sea Tu Alegría
El Evangelio de hoy nos invita a estar abiertos a la sabiduría que proviene de lugares inesperados. En el siglo I, los Magos eran personas a quienes la mayoría de los judíos consideraría hostiles. Eran hechiceros paganos; sin embargo, en el relato de Mateo comprendieron las señales y fueron en busca de Jesús. “A veces descubres que se te muestra la luz en los lugares más extraños, si sabes mirarlos bien”. Estos textos también nos recuerdan que el don del Hijo de Dios es para todos. Cristo no está limitado a una sola cultura, etnia, color de piel, género o hemisferio. Como dice Juan en su evangelio, Cristo es la manera en que Dios muestra su amor al mundo. Y la palabra griega en Juan 3:16 sugiere un alcance aún mayor: “Tanto amó Dios al cosmos que entregó a su Hijo”. Cristo es el don de Dios para toda la creación. Finalmente, nuestros textos de la Epifanía nos recuerdan que Cristo puede ser nuestra fuente de alegría. Incluso cuando la felicidad se nos escapa, cuando las circunstancias son duras, cuando el mundo le da la espalda a la justicia, todavía puede haber alegría: la sensación permanente de que todo está bien en un mundo que Dios ama a pesar de sus decepciones. www.uscatholic.org