The Divine Attraction
In today’s Gospel the crowds were mesmerized by Jesus and they hung on His every word. They were so drawn to Him that they crowded along the shore to listen as Jesus spoke from the boat. This Gospel story should pose a question to you on a personal level. Are you drawn to Jesus in a similar way? There are many things we find ourselves drawn to. It may be some hobby, or a personal interest, perhaps it’s your job or some other aspect of your life. But what about our Lord and His holy Word? How drawn to Him are you? Ideally, we should discover within our hearts a burning desire to be with Jesus, to know Him, love Him and encounter His mercy more fully in our lives. There should be a tug on our hearts that is placed there by Jesus Himself. This tug becomes a divine attraction that becomes the central motivation for our lives. From this attraction we respond to Him, listen to Him and give our lives more fully to Him. This is a grace given to those who are open and are ready and willing to hear and respond. Allow Him to draw you in and respond by giving your time and attention to Him. From there, He will lead you where He desires you to go. www. mycatholic.life
La Atracción Divina
En el Evangelio de hoy, las multitudes quedaron cautivadas por Jesús y escuchaban cada una de sus palabras con profunda atención. Se sentían tan atraídas por Él que se agolpaban a la orilla del lago para oírlo mientras enseñaba desde la barca. Este pasaje del Evangelio nos invita a hacernos una pregunta personal: ¿Estoy yo tan atraído por Jesús como aquellas personas? Hay muchas cosas que captan nuestra atención. Puede ser un pasatiempo, un proyecto personal, nuestro trabajo o cualquier otro aspecto de la vida. Pero, ¿qué hay de nuestro Señor y de su Palabra? ¿Qué tan profundamente nos sentimos atraídos por Él? Lo ideal es que descubramos en nuestro corazón un deseo ardiente de estar con Jesús, de conocerlo, amarlo y experimentar cada vez más plenamente su misericordia en nuestra vida. Debería existir en nuestro interior un impulso, una llamada que el mismo Jesús pone en nuestro corazón. Esa llamada se convierte en una atracción divina, que pasa a ser la motivación central de nuestra vida. Movidos por esa atracción, respondemos a su invitación, escuchamos su voz y le entregamos nuestra vida con mayor generosidad. Esta es una gracia que Dios concede a quienes están abiertos, dispuestos y preparados para escuchar y responder. www. mycatholic.life