22nd Sunday in Ordinary Time / XXII Domingo de Tiempo Ordinario

, Jesus confides in them the outcome of his ministry: he must suffer and die in Jerusalem to be raised on the third day. Peter rejects this prediction, and Jesus rebukes him severely, calling him “Satan.” In opposing this aspect of Jesus’ mission, Peter shows that he is no longer speaking based on the revelation from God but as a human being. Jesus then teaches all of the disciples about the difficult path of discipleship: to be Christ’s disciple is to follow in his way of the cross. Peter could not yet understand what it meant to call Jesus the Messiah. It is unlikely that the other disciples understood any better.  The common view was that the Messiah would be a political figure, a king that would free Israel from Roman rule. This is perhaps what Peter envisioned when he was led to recognize Jesus as the Messiah. In this passage, however, Jesus is beginning to teach his disciples that he would be the Messiah in a different way. Those who would be Jesus’ disciples would be called to a similar life of service. Perhaps this is what Peter feared most in Jesus’ prediction of his Passion. Christian leaders today are still called to sacrifice and serve others as Jesus did. www.loyolapress.com
 

Ahora que los discípulos han reconocido que Jesús es el Mesías, Jesús les confía cuál será el desenlace de su ministerio: debe sufrir y morir en Jerusalén y resucitar al tercer día. Pedro rechaza esta predicción, y Jesús lo reprende severamente, llamándolo “Satanás”. Al oponerse a este aspecto de la misión de Jesús, Pedro demuestra que ya no está hablando desde la revelación de Dios, sino desde una perspectiva humana. Entonces Jesús enseña a todos los discípulos acerca del difícil camino del discipulado: ser discípulo de Cristo significa seguir su camino de la cruz. Pedro todavía no podía comprender lo que significaba llamar a Jesús el Mesías. Es poco probable que los demás discípulos lo entendieran mejor.La creencia común era que el Mesías sería una figura política, un rey que liberaría a Israel del dominio romano. Tal vez esto era lo que Pedro imaginaba cuando llegó a reconocer a Jesús como el Mesías. Sin embargo, en este pasaje, Jesús comienza a enseñar a sus discípulos que Él sería el Mesías de una manera diferente. Aquellos que serían discípulos de Jesús también serían llamados a vivir una vida de servicio semejante a la suya. Quizás esto era lo que Pedro más temía al escuchar la predicción de la Pasión de Jesús.